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LA FUNCIÓN DE LA DROGA

Toxicomanía y Alcoholismo


Práctica: Toxicomanía y alcoholismo Coordinador Docente: Prof. Fabián Abraham Naparstek Tutora: Prof. Lic. Carolina Zaffore

Autora: Vique Villalba, Rosa

Informe:

El psicoanálisis se caracteriza por un respeto por la singularidad. Ante determinado síntoma, no aplica tal o cual 'remedio'. Un mismo síntoma puede 'significar' distintas enfermedades (¿?) según sobre quién se encuentre desplegado. Ni siquiera puede decirse de antemano si 'esto' que llamamos síntoma lo es en realidad.

Con este comentario quiero introducir el tema del tóxico. Que una persona consuma alguna sustancia denominada, tóxico, droga, no alcanza para decir que esa persona necesita tratamiento. Mucho menos, se podría pensar en un tratamiento estandarizado para todos aquellos que lo soliciten, o que sean impulsados a hacerlo (familia, ley).

¿Qué función cumple el tóxico, para ese sujeto en particular? es la pregunta que debemos hacernos.

Dos primeras entrevistas:

Alberto de treinta y tres años se acerca al 'Servicio de Asistencia Ambulatoria y Admisión' a una segunda entrevista. Se le ofrece una internación inmediata y se encuentra reticente a la misma.

Lo que consume principalmente es cocaína, al principio inhalándola y luego por vía intravenosa. En la entrevista con Alberto, en ningún momento se planteó la droga como un problema.

La mamá aparece como una instancia reguladora, es por ella que hizo un tratamiento previo y es a instancias de ella que se está presentando a estas entrevistas, sin embargo, o por eso mismo, intenta 'despegarse' de ella. Se presenta, bastante verborrágico, inquieto, gesticulando permanentemente. Quiere irse del barrio, por el solo hecho de irse, conocer gente nueva, y la solución alternativa para la internación es tomarse un micro e irse.

Podría pensarse que se trata de una manía. Hay una falla en la significación fálica, por ende una falla en la regulación.

La droga parece cumplir la función de no permitir regulación alguna. No es casual que 'elija' cocaína, ya que actúa como estimulante.

Si utilizo el término falla, es porque nuestra observación se limitó a una sola entrevista de la cual no se desprenden suficientes elementos como para siquiera hipotetizar sobre su estructura. Si se tratara por ejemplo de una psicosis, la 'falla', remitiría directamente a la forclusión del significante 'Nombre del padre', mientras que si se tratara de una neurosis, podría referirse a una suspensión del mismo.

'Y la cuestión sería entonces, preguntarse caso por caso, qué modos tiene cada sujeto de reenganche al Otro o de re-enlace con el otro, de hacer lazo con el Otro. Ahí se vuelve me parece, especialmente interesante volviendo a las nociones que tomábamos la vez pasada de las monomanías por ejemplo, tal como las presenta Eric Laurent, es decir esta idea de una manía pero limitada a una determinada droga, donde con esta vuelta uno puede ver como una indicación clínica muy interesante, es decir pensar si esa función del tóxico tiene esa función en la estructura, más bien en vez de romper el matrimonio con el falo, en vez de des-enlazarse o desengancharse, más bien como un modo de localizar un goce, entrar dentro de una lógica o de una medida que si bien no es fálica y que si bien tiene esos peligros que ya señalaba Freud de la respuesta por el lado del tóxico, más bien viene a ser in intento de reenganche o de hacer lazo en vez de romper. Es esto que trabajábamos la vez pasada de la ruptura en la psicosis estaría de antemano, tal como lo plantea Eric Laurent.

Es decir que en ese sentido también allí uno podría revisar esta fórmula de la función posible del tóxico. Por otro lado me parece muy interesante respecto de la propia elaboración también en el campo de la toxicomanía, es decir cómo si uno siempre pensó la cuestión alrededor de esta formulación, alrededor de esta función posible del tóxico, cómo también habría allí una ampliación de las funciones posibles del tóxico, es decir no necesariamente la ruptura, habría que revisar este punto también.'

Mariano: Mariano tiene veintitrés años, concurre al Servicio solicitando una internación. Desde el inicio de la entrevista, aparece hablando del tóxico, en su caso la pasta base, como la 'culpable' de todas sus desgracias. Esto se despeja casi inmediatamente y aparecen 'otros' perseguidores (ex-suegra, ex-novia). Si bien esto todavía no está muy claro en el discurso.

En seis meses baja treinta kilos, pero lo que más llama la atención es que a simple vista, su aspecto es el de una persona con un peso 'adecuado', mientras que con treinta kilos más sería una persona obesa. Sin embargo él se veía a sí mismo con ciento diez kilos como el estado óptimo. Este dato, podría ser tenido en cuenta como una falla del esquema corporal.

En el caso de Mariano, aparece la necesidad de entender, dar significación a lo que le está pasando. Las voz de su madre que le 'come la cabeza', la aparición golpeado sobre las vías del tren, sin recordar cómo había llegado ahí, el lenguaje de órganos (respecto de la abstinencia, y su pérdida de peso), así como también el discurso sin velamiento, sin relieve y sin logicidad, hace suponer una ausencia de la función fálica. Podría tratarse de una psicosis. En esta dirección apuntaría también el hecho de que toda esta serie de perseguidores lo son a partir de que él no acepta la propuesta de su novia de embarazarla.

Con esto me refiero a que podría esto, habérsele planteado a Mariano como una exigencia a la cual no podría responder. Es demandado desde lo simbólico y no tiene un significante con qué responder.

'Todo parece indicar que la psicosis no tiene prehistoria. Lo único que se encuentra es que cuando, en condiciones especiales que deben precisarse, algo aparece en el mundo exterior que no fue primitivamente simbolizado, el sujeto se encuentra absolutamente inerme, incapaz de hacer funcionar la Verneinung con respecto al acontecimiento. Se produce entonces algo cuya característica es estar absolutamente excluido del compromiso simbolizante de la neurosis, y que se traduce en otro registro, por una verdadera reacción en cadena a nivel de lo imaginario...' 'Para que la psicosis se desencadene, es necesario que el Nombre-del-Padre, verworfen, precluido, es decir sin haber llegado nunca al lugar del Otro, sea llamado allí en oposición simbólica al sujeto. Es la falta del Nombre-del-Padre en ese lugar la que, por el agujero que abre en el significado, inicia la cascada de los retoques del significante de donde procede el desastre creciente de lo imaginario, hasta que se alcance el nivel en que significante y significado se estabilizan en la metáfora delirante.'

Lo que parece ocurrir con Mariano, es que -y esto es sólo una suposición- la droga parece dar una localización precisa a un goce que de otra manera se presentaría como deslocalizado, terrorífico. '...el trabajo de la psicosis será siempre para el sujeto una manera de tratar los retornos en lo real, de operar conversiones; manera que civiliza al goce haciéndolo soportable.'

Habría que diferenciar las sensaciones propias de la abstinencia de la pasta base, de aquello que describe Mariano que le pasa cuando está en 'abstinencia' según sus palabras.

Mientras que 'la instalación de la metáfora y la significación fálica, produce esa compensación que conocemos como intrincación pulsional. Por el contrario la forclusión que elimina la posibilidad de significación fálica, trae como consecuencia el desintrincamiento pulsional...' la aparición del goce Es el intento entonces de intrincación pulsional, que le podemos suponer al tóxico en Mariano. Ahí donde no hay metáfora, ni siquiera metáfora delirante, el tóxico aparece como 'Este intento de recuperación, que el observador tiene por la enfermedad misma' 'Lo que nosotros consideramos la producción patológica, la formación delirante, es en realidad, el intento de restablecimiento, la reconstrucción.'

Así habla Freud, en el caso Schreber, es posible entonces que el tóxico cumpla una función parecida; un intento de restablecimiento.

Si bien en los dos casos hay una falla en la significación fálica, y por ende en la regulación, la droga en un caso aparece como un intento de suplir esta falla -me refiero a Mariano- y en el caso de Alberto parecería que la droga aparece ahí donde el cuerpo le pone un límite a su expansividad (por cansancio por ejemplo), aparece justamente para evitar ese límite. "...la droga permite romper con el falo. Subrayo el permite porque deja abierta la posibilidad de que lo logre o no lo logre, y no quiere decir que ocurra siempre. Es decir, no se trata de una formación de compromiso como el síntoma, sino que se trata de una formación de ruptura. Es lo que a su vez permitía justificar la manía en las toxicomanías -en la ruptura con el falo -. Porque la manía está justamente en el polo opuesto a lo que es el falo, ya que el falo por excelencia implica la limitación..." Una última consideración:

Si podemos contemplar la posibilidad de que el tóxico aparezca como un intento de restablecimiento y que de alguna manera sea exitoso en esa función; qué papel tienen entonces, las instituciones y/o psicoterapias que sin respetar la singularidad, toman un tratamiento estándar para las toxicomanías. Bajo el principio de suprimir el síntoma, no se detienen a verificar, o mejor escuchar, qué función cumple ese síntoma para esa persona.

Hacer una clínica a partir del síntoma, teniendo como objetivo primero la supresión inmediata (abstinencia) del mismo y no una clínica de la singularidad y las consecuencias pueden ser devastadoras. 'En el caso de un psicótico, sabemos que puede encontrar en el tóxico un estabilizador: la droga misma. Si el diagnóstico del adicto fuese psicosis, la institución orientada desde e psicoanálisis, en la consideración del Caspio por caso, quizás deba procurar la abstinencia, pero ¡atención! una abstinencia que está, en esas ocasiones, del lado de la institución misma: la de no provocar el desencadenamiento de la psicosis, cosa que puede suceder cuando se fuerza la abstinencia en algunos adictos psicóticos.'

Si tomé estos dos casos, fue más que nada para poner en evidencia, que en el caso de las toxicomanías, no sólo es importante el diagnóstico diferencial respecto de la estructura (neurosis, psicosis, perversión) sino que 'tenemos que situar qué función cumple la droga en esa estructura, en ese momento puntual de esa singularidad, en ese momento'.